Nueva Orleans, la ciudad que nunca duerme

Dicen eso de Nueva York, pero eso es porque no han ido a Nueva Orleans. Aquí siempre hay movida y doy fe de ello porque acabo de estar 10 días por allí. La ocasión era el encuentro con una amiga del alma de mis años londinenses y que ahora vive en Nueva Zelanda, así que quedamos en NO. La zona donde nos alojamos no estaba lejos del French Quarter, donde está la famosa Bourbon St, pero se notaban aun los efectos del huracán Katrina.

Los primeros días los pasamos explorando el French Quarter, con influencias hispanas y francesas. Había música por todos los lados, no solo en bares, sino en cualquier esquina o portal, y a cualquier hora. He de decir que los bares allí eran todos como muy oscuros, y con olor a pub, cerveza…. Cosa que no me atraía mucho por el día y menos con el sol radiante que hacía – por la noche es otra cosa…. Gente que va y viene y todos con algo en común, la música. Mucho turista, pero americano, no vimos a un europeo en todo el viaje!

Había probado la comida creole antes, en Palma hay un restaurante que me encanta y donde suelo ir el día de Thanks Giving, y sabía que por allí se comen muchas ostras y cangrejos de río. A mí que me encantan las ostras, estaba deseando probar las de allí. Las toman con guarniciones, chalotas y vinagre de vino tinto; salsita picante de tabasco (original de Nueva Orleans); o con Bloody Mary. Vaya decepción! El primer día las comí en un restaurante normalito, pero luego fuimos a uno más top y me pasó lo mismo, que no tienen sabor (ahora entiendo que las tomen con añadidos), daba igual si echaba limón o qué, seguían sin saber a nada. Al final echaba hasta sal para sacar un poco el sabor a mar que tienen…

El gumbo: una especie de sopa con arroz y marisco que se suele hacer en grandes ollas y con un toque picante, of course!

Decidí concentrarme en los cangrejos. Estos sí que estaban buenos, en su plato nacional, el gumbo: una especie de sopa con arroz y marisco que se suele hacer en grandes ollas y con un toque picante, of course! Y que probamos en plena calle un domingo que un señor estaba cocinando debajo de su casa. Pagabas la voluntad.

Me habían recomendado varios restaurantes, entre ellos Arnaud, uno de los más antiguos, comida clásica creole con música en vivo y su famoso Art Deco Bar. Rebirth, con su filosofía “de la granja a la mesa” hace comida para el alma, con materia prima local. También hice buenos descubrimientos, entre ellos Effervescence. Su idea es “bubbles & bites” (burbujas y bocados) con una gran selección de espumosos y más de 30 opciones por copa (y de dos tamaños) de variedades de alrededor del mundo. También sirven comida interesante, como por ej. las coles de

Bruselas fritas con un dip de anacardos. Deben de estar de moda porque el día antes las pedimos para picar mientras nos tomábamos un Sazerac en el hotel Waldorf Astoria y estaban también riquísimas. Las voy a intentar hacer esta semana.

El ultimo día fuimos a un restaurante israelí con sabores del Louisiana (por cierto, tengo grandes ganas de hacer un viaje gastronómico a Jerusalem), comimos un cordero con salsa de granada exquisito y muy mediterráneo. Increíble selección de vinos incluidos del Oriente Medio, del nuevo mundo e incluso de Nueva York. He de confesaros algo, cada día éramos los últimos en irnos del restaurante…

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