Mi carta blanca

Muchos se llevarían una sorpresa, si les dijeran que las especialidades cárnicas del cordero que se sirven en bastantes restaurantes y hoteles de la isla proceden mayoritariamente de Nueva Zelanda. No se asusten, pues se trata de piezas que llegan con la máxima garantía sanitaria y de crianza.

En la edición del 2018 de los premios de la Asociación de Periodistas y Escritores Gastronómicos de Balears, el marco para su entrega fue el INN de Calvía. Los galardonados fueron Xef de l’any 2018: Cati Pieras. Restaurante Revelación 2018: Brut, Repostero/Pastelero de 2018: Forn de la Pau (Palma), Sumiller/Jefe de Sala: Evelyn de las Alas (Ca na Toneta), Trayectoria Professional: Xisco Moranta (pastelero jubilado); Promoción de Producto Local: Cooperativa Sant Bartomeu de Sóller; Mejor Bar/Gastrobar: Can Biel Felip (Santa Catalina); Mejor Restaurante de Cocina Local: Can Nofre.

Antonio Seijas, con el patrocinio del ayuntamiento de Cambados, volvió organizar las jornadas del Vino Albariño DO Rías Baixas, en su XXIII edición. Como en los dos últimos años, se celebró en el Restaurante del Club Náutico de Palma. Se pudieron catar una amplia gama de blancos. Una muestra que refleja como en España se elaboran unos atractivos vinos, en donde calidad y buen precio van unidos.

Si bien, Pere Ventura, fundador y propietario del grupo que lleva su nombre, no pudo asistir a la presentación de sus espumosos y vinos, organizada en el palmesano hotel Protur Naisa de Palma por su distribuidor balear, Licors Moyá, si estuvo bien representado por Marta San Vicente, su enóloga y embajadora en el exterior y Víctor Vilá, su ejecutivo de ventas. Se cataron los espumosos vintage de la DO Cava y los de Can Bas (DO Penedés), sin faltar los personalísimos tintos de su bodega de Porrera (DO Priorato).

No es fácil elegir vinos genéricos, algo que también se dio en las catas realizadas para conseguir los de la DO Pla i Llevant de Mallorca y de la Indicación Geográfica Protegida Mallorca, del 2019, realizadas en el hotel Valparaíso. Supervisó ambas su presidente Antoni Bennassar, junto a experimentados catadores. La organización corrió a cargo de Marina Vera, gerente, tanto de la DO como de la IGP.

Uno de los últimos -ya numerosos- vermuts mallorquines presentados ha sido el de la bodega Jaume de Puntiró, de Santa María. Es un blanco, en donde la mano de alquimista-arbolario está muy presente.

Se nos fue María Fullana, gran dama de la hostelería mallorquina, que devolvió al Ciutat Jardí su antiguo esplendor. Fue una empresaria con tanto encanto, carácter y mano izquierda como gran anfitriona. Descanse en paz.