Vendée Globe: Alimentos límite para una prueba límite

JOSEP Mª NATTA

¿Conoce la regata Vandée Globe?
Se refiere a esa que empieza en Alicante…
No, la de Alicante es la Ocean Race, la prueba de vela más dura para un equipo en el mundo del deporte.
Eso.
Yo me refería a otra regata: la vuelta al mundo en solitario, sin escalas y sin asistencia.
¡Toma! ¿Es eso posible?
Pues sí. Esta prueba sólo es accesible a los navegantes más experimentados. Se enfrentan a condiciones de extrema dureza durante más de tres meses.
¡Tres meses! ¿Y qué comen?
A que Vd. nunca se ha parado a pensar lo que va a desayunar, comer y cenar el día 8 de noviembre del año 2.020 y los casi 90 días siguientes hasta principios de febrero del 2.021.
¿Está chalado?
Los regatistas de la Vendée Globe sí que lo saben. Tenga en cuenta que estarán más de 90 días sin “pisar tierra”. Todo ha de estar calculado al milímetro.
Pues me gustaría ver “las cuentas…”
En tales situaciones de adversidad (frío, calor, sueño, etc.), las necesidades energéticas de una persona rondan las 4.000 – 5.000 kcal/días.

La sublimación es una técnica muy efectiva que elimina el agua de los alimentos. Preserva la mayoría de proteínas y vitaminas, y no degrada el sabor.

¿Es eso mucho?
El consumo standard de una persona es de 1.800 – 2.400 kcal/día.
Ahora hago los cálculos: 90 días a 4.500 kcal/día, me da 405.000 kcal para toda la regata. ¡Necesitarán un contenedor lleno de alimentos!
No. Muchos de los alimentos que consumen, están liofilizados.
Lio… ¿Qué es eso?
La liofilización es una técnica muy especializada que consigue eliminar el contenido en agua de un alimento hasta un 95% o más. Una vez preparado el alimento, se congela a temperaturas comprendidas entre los -20 y -40 ºC. Acto seguido se somete a una baja presión y se le suministra un poco de calor, lo justo para que se dé la sublimación (cambio de estado: de sólido a gaseoso sin pasar por el líquido). Esta forma de eliminar el agua es muy efectiva pues no daña las proteínas y las vitaminas.
¿Es necesario todo esto?
Los regatistas quieren llevar la cantidad justa de comida, pues es de gran importancia tener controlado el peso que se lleva a bordo: un incremento de peso puede afectar seriamente a la velocidad del barco.
La comida liofilizada pesa poco, no ocupa casi espacio y satisface los requerimientos nutricionales del deportista. Hoy día la oferta es muy amplia: fresas, calabaza, remolacha, manzana, tomate sopas, platos de pasta, carnes, postres, ingredientes para repostería…
Caramba.
Incluso los hay específicos para celíacos, para intolerantes a la lactosa y para vegetarianos.
¿Cómo se toma la comida liofilizada?
Todos los veleros de la regata, están provistos de una pequeña planta desalinizadora de agua. Ponen el agua potable a hervir y acto seguido la vierten en el sobre de aluminio donde se encuentra la comida liofilizada; Voilà, menú preparado.
Ufffff. Durante tres meses, estos navegantes comen dos o tres sobres cada día. ¿No es eso muy pesado?
Sí que es pesado. ¡Fíjese que le he dicho que muchos de los alimentos que consumen, están liofilizados, pero no todos!
Ah.
También llevan alimentos enlatados y algún extra.
¿Un extra?
No olvide Vd. el placer de comer. ¿Que experimentarán al abrir una bolsa de pistachos o una tableta de chocolate…?
Mmmm. Será su mejor momento del día.
Sin lugar a dudas. El placer afecta al estado de ánimo y al rendimiento del patrón. Por eso no es de extrañar que en su despensa encontremos gominolas, avellanas, dulces, etc.
Yo los guardaría bajo llave, rotulados con el siguiente letrero: “Úsese solamente situaciones de crisis”.
¡Exacto!
El último participante que cruzó la línea de meta en la octava edición de la regata (2.017), Sebastien Destremau, tardó siete semanas más que el campeón. Un cúmulo de desgracias lo retrasó y, por tanto, le falló el cálculo de la alimentación (él había previsto víveres para 110 días). En los últimos días de competición su menú consistía en un café para desayunar, un puñado de almendras para almorzar y media ración de comida liofilizada.
Homérico.
No. Homérico no. Homero sólo realizó la primera etapa de la travesía, je! Je!