QUANTICUM

Jose Mª Natta

Si Schrödinger o Planck levantaran hoy la cabeza, no darían crédito a lo que vieren. ¡Comida cuántica!

Y eso, ¿cómo se come?

Comiendo… Las leyes de la mecánica cuántica determinan la conducta de las partículas atómicas y subatómicas (electrones, protones, etc.).

Ufff. Ya veo que me voy a perder.

No, no abandone. Ya verá como lo entiende. Le prometo que no “escribiré” fórmula matemática alguna en este artículo. Stephen Hawking dijo en su libro Historia del tiempo: cada vez que en un texto aparece una ecuación, el número de lectores se ve reducido a la mitad.

Menos mal…

Después de muchas horas de estudio y experimentos, Planck asumió que la energía de las partículas solo puede tomar ciertos valores, todos ellos múltiplos de la famosa constante de Planck. Acababa de asentar las bases de la mecánica cuántica: La energía de un sistema no es continua, está cuantizada.

Ya sabía yo que me perdería.

No se perderá.

Esta afirmación viene a decir que la energía solo puede tomar unos valores muy concretos.

Y eso, ¿qué tiene que ver con la comida cuántica?

Mucho. La aplicación de la mecánica cuántica a nuestra cocina, servirá para comprender mejor los sabores, olores, y nutrientes de los alimentos. Ahora ya podemos entender el comportamiento no ideal de la molécula del agua; por qué al congelarse aumenta de volumen en lugar de disminuir ¡Es fantástico!

No será para tanto.

Lo es. Los “libre pensadores” ya hablan de dietas equilibradas basándose en la energía. ¿Cómo dice? La mecánica cuántica establece una estrecha relación entre la frecuencia y la energía. Ellos entienden que cada alimento tiene su propia energía o “frecuencia vibratoria”. El valor de esta, a menudo, coincide con el de la frecuencia de la luz. Cada color tiene su propia frecuencia y por tanto cada alimento tendrá el correspondiente color energético.

Distinguen siete grupos de acuerdo a su frecuencia vibratoria; a saber:

ALIMENTOS ROJOS: Proteínas animales.

ALIMENTOS VERDES. Todos los vegetales verdes.

ALIMENTOS AMARILLOS: leguminosas, granos, frijoles, caraotas negras, rojas, blancas, lentejas, arvejas, garbanzos, habas etc.

ALIMENTOS BLANCOS: harinas y cereales.

ALIMENTOS AZULES: frutas frescas, deshidratadas o en conserva.

ALIMENTOS ANARANJADOS: vegetales NO de color verde y tubérculos.

ALIMENTOS MORADOS: oleaginosas o semillas secas, yogurt y miel de abeja, café negro, cacao.
Como era de prever, cada grupo alimentario suministra energía a los órganos con ellos asociados.

ORGANOS ROJOS: corazón, arterias, venas, bazo, plasma sanguíneo, músculos…

ORGANOS VERDES: cuello de la matriz, próstata, vejiga, riñones, oído…

ORGANOS AMARILLOS: colon, intestino delgado, estómago, matriz, ovarios, hígado, vesícula…

ORGANOS BLANCOS: sistema óseo, páncreas, tráquea, bronquios, pulmones, sistema linfático…

ORGANOS AZULES: Ojos, tiroides, cardias, píloro, nervio óptico…

ORGANOS ANARANJADOS: mucosa de todos los órganos huecos, algunos núcleos hipotalámicos…

ORGANOS MORADOS: neurohipófisis, glándula pineal…

Esto me supera. ¿Está Vd. seguro de lo que acaba de escribir?

Claro. No se lo he podido demostrar matemáticamente porque me comprometí a no escribir fórmulas…

Entonces, ¿es cierto que cada alimento tiene una frecuencia vibratoria? Ummm.

Todas y cada una de las partículas que integran un alimento tiene una frecuencia vibratoria. Todos y cada uno de los átomos que componen su ser, tienen su frecuencia vibratoria. Todas las partículas atómicas y subatómicas del universo, tienen su frecuencia vibratoria…

Entonces, ¡los alimentos vibran!

Vibran y dan saltos de alegría, dan vueltas sobre sí mismos como si de un aro de hula hoop se tratara. Le diré rotundamente la verdad: los órganos son órganos y a la vez no lo son. Los alimentos son alimentos y a la vez no lo son. Vd. está leyendo MANJARIA y a la vez no lo está.

¿Me sigue?

No.

¿Conoce la paradoja del gato de Schrödinger? Busque, lea y entenderá lo que le digo. La mecánica cuántica es así. Y aprovechando esta “energía vibracional” que tenemos asociada a los colores, le digo que colorín colorado, este CUENTO se ha acabado…