Muchas gracias María José

JOSEP Mª NATTA

¿ Palma, mes de febrero, 5:30 a.m. y “suena” el despertador. Me levanto, abro las persianas y sólo veo oscuridad. Me aseo, desayuno y me voy al aeropuerto con destino a Alicante.

Embarco en un turbohélice, me espera casi una hora de trayecto y aprovecho el momento para revisar los documentos de la reunión.

Es la primera vez que asisto a la Conferencia Española de Consejos Reguladores e Indicaciones Geográficas de Bebidas Espirituosas. Estoy nervioso, no lo puedo evitar.

11.30 hs. y empezamos con el primer “orden del día” y todo discurre con normalidad.

Acabado el último punto, se levanta la sesión. Nos levantamos y nos vamos a comer.

¿A dónde vamos?

Aquí al lado, no te preocupes. Andaremos diez minutos por el paseo de la Explanada, “todo un lujo”.

A las 17.00 hs. tengo que estar en el aeropuerto, he de regresar a Mallorca.

No te preocupes, tendrás tiempo de sobra…

Asiento. Comenzamos a caminar y el cansancio (recuerden mi “madrugón”) pronto apareció.

Entramos en el restaurante, me siento y me despreocupo; la directiva ya tiene concertado el menú.

Miro el reloj, ¡son las 15.30 hs.! ¡Horror, no me puedo quedar, perderé el avión! Desaparece el cansancio y aparece el estrés.

Me dirijo a la recepción del restaurante y les explico mi situación. A los pocos segundos estoy hablando con la propietaria “del local”:

Me tiene Vd. que disculpar, dentro de una hora tengo que “tomar” un avión, no me puedo quedar.

Tranquilícese, aceleraremos al máximo y degustará nuestro arroz.

Ya le dije que probaría mi arroz. Tome esta fiambrera y este tenedor. Va a comer el mejor arroz seco con pata de vaca y garbanzos del mundo. Estoy totalmente segura

El tiempo pasaba y el arroz no llegaba. Estaba en el punto crítico.

En termodinámica entendemos por punto crítico al límite para el cual el volumen de un líquido es igual al de una masa igual de vapor o, dicho de otro modo, en el cual las densidades del líquido y del vapor son iguales.

Al contrario de la mecánica cuántica, en la física clásica uno no puede estar en dos lugares a la vez.

Me levanto y vuelvo a recepción.

Lo lamento, no me puedo quedar. Discúlpeme ante la propiedad.

Debería de estar en el aeropuerto dentro de 20 minutos. ¿Puede “llamar” a un taxi?

No se preocupe. Espere aquí y le avisaremos.

Tic tac tic tac. A los cinco minutos me hacen una señal. ¡El taxi ya está aquí!

Me levanto, me despido y al llegar “al portal” veo que me espera María José.

¿Quién?

María José San Román. ¡Yo estaba en el Monastrell y no me había enterado!

Ya le dije que probaría mi arroz. Tome esta fiambrera y este tenedor. Va a comer el mejor arroz seco con pata de vaca y garbanzos del mundo. Estoy totalmente segura.

¡Dios mío! Odio el cansancio, odio el estrés, odio el despiste. Estoy ahora mismo en el Monastrell, hablando con María José San Roman y no me he enterado. Maldigo este día.

Ya en el taxi y disfrutando de un espléndido arroz, me calmé y medité. ¡Qué grande es el día hoy!

Esta aptitud de María José San Román, esta ilusión, estas ganas son las que hacen grandes a las persona, no las estrellas.

Muchas gracias María José. Prometo regresar a Monastrell con todo el tiempo del mundo, toda la conciencia del mundo y todas las ganas del mundo.