El plástico no se puede digerir

Estamos rodeados de plástico, es el material omnipresente en nuestras vidas; y es uno de los materiales más contaminantes: la polución de los mares y océanos está llegando a cotas alarmantes. ¿Qué podemos hacer con él? ¿Cúal es el mejor protocolo de actuación? ¿Debemos eliminar su uso o basta con restringir su utilización? ¿De qué tiempo disponemos?… éstas y tantas otras preguntas se acumulan ante la problemática del plástico.

Por Bertrand de Salses
La producción global de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años, y en especial en las últimas décadas. Entre 2002-2013 la producción casi aumentó un 50%: de 204 millones de toneladas en 2002, a 299 millones de toneladas en 2013. Siendo China el principal productor. En Europa la mayor demanda de plásticos se produce en Alemania (también es cierto que es la economía más productiva) con un 24,9 %; en el mercado de la demanda, España representa el 7,4 %.

Existen mucho tipos de plásticos, los principales son el Polientileno (PE): Bolsas, láminas y películas de plástico, contenedores (las archifamosas botellas), microesferas de cosméticos… Polyester (PET): Botellas, envases, prendas de ropa y películas de rayos X. Polipropileno (PP): Electrodomésticos, muebles de jardín y componentes de vehículos. Cloruro de polivinilo (PVC): Tuberías y accesorios, válvulas y ventanas. Aunque, hay que decir, que el mayor volumen se emplea para fabricar productos de un solo uso.

La producción global de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años, y en especial en las últimas décadas. Entre 2002-2013 la producción casi aumentó un 50%: de 204 millones de toneladas en 2002, a 299 millones de toneladas en 2013.

Estudiando estas cifras de producción y contemplando el déficit de reciclaje, la situación es preocupante. En Europa se estima, que en el 2020, podemos llegar tan solo a reciclar el 50% del plástico que utilizamos; pero es que en el mundo la situación es peor: Estados Unidos y China van pon su cuenta (es decir hacen lo que les da la gana) y en Asia y África el reciclaje casi es inexistente.

El ecosistema más vulnerable por la contaminación por plásticos son nuestros mares y océanos. Las cifras son abrumadoras, millones de toneladas de plástico cada año van a parar al mar; en los grandes océanos se detectan bolsas de contaminación por plásticos de cientos de millas cuadradas.

El chef Eneko Atxa.

¡Por suerte! Son muchos los que están contestando las preguntas con su praxis diaria. Ejemplo de ello, es el chef Eneko Atxa, premio al chef del año en Madrid Fusión, que se ha propuesto hacer más sostenible el planeta a base de fomentar el producto local.

En este estado de cosas, nuestro mar, el mar Mediterráneo es el más vulnerable por ser un mar cerrado y al padecer el vertido de toneladas de residuos. Se calcula que el 72% de esta basura acumulada son plásticos. La procedencia del 80% de estos residuos es terrestre: ríos, torrentes (sobre todo en nuestras islas que suelen ser utilizados como basureros), cloacas urbanas, vertederos de basuras (en la costa norafricana es sistémico); el otro 20% procede de la actividad marítima: pesca, acuicultura, embarcaciones de recreo, transporte…

Siendo conscientes de esta agónica situación ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo nos contestamos las preguntas que hacia al principio del artículo? ¡Por suerte! Son muchos los que están contestando las preguntas con su praxis diaria. Ejemplo de ello, es el chef Eneko Atxa, premio al chef del año en Madrid Fusión, que se ha propuesto hacer más sostenible el planeta a base de fomentar el producto local, fresco y de calidad. El lema es: ‘de la granja a la cocina’. Una obsesión que comenzó en las colinas de Larrabetzu, el pequeño municipio donde se asienta su restaurante Azurmendi.

Debemos actuar y seguir la estela de Atxa. Nuestras playas se han convertido en vertederos; millones de micropartículas de plástico las inundan, el mar no las puede digerir.