El enoturismo, una gran oportunidad

Estas últimas décadas el enoturismo se ha convertido en una forma muy placentera para viajar. Conocer bodegas, catar vinos, participar en la vendimia, es una gran experiencia de viaje. El enoturismo es la gran oportunidad para desestacionalizar los flujos turísticos. El sector vitivinícola de las islas se está preparando tímidamente para esta nueva fuente de renta; en Francia, en Italia, en la península… y sobre todo en California o Sudáfrica, es una oferta consolidada. El enoturismo es una realidad que debemos considerar. En el valle de Napa, al noreste de San Francisco, por ejemplo, funciona el ‘Napa valley wine train’ (winetrain.com), un delicioso recorrido por todo el territorio, parando en las bogegas y los viñedos; en el tren, mientras viajas, puedes degustar vinos y comida gourmet. En España, una de las ofertas que destaca por su calidad es la bodega Abadía de Retuerta (abadia-retuerta.com) que cuenta con un tour por las viñas y barricas, guiado por el gran enólogo Ángel Anocibar; además de disponer de una oferta complementaria de primer orden: un maravilloso hotel, un spa, restaurantes y vinoteca. Otra forma de acceder a este tipo de turismo es contactar con una agencia especializada como la que lidera Nathalie Black (exclusivewineescapes.com) que organiza, entre muchas ‘experiencias’, encuentros entre zonas vitivinícolas, viajando a ambas regiones. En las islas, las bodegas ya poseen una zona de cata y poco a poco van abriéndose al turismo. Se pueden recorrer los viñedos d’Es Raiger con ‘Mallorca Wine Express’ (mallorcawinetours.com) de los hermanos Julián y Gil Panadés, alojarse y comer junto a los viñedos de Torralbenc (torralbenc.com) en Menorca o visitar la magnífica bodega erigida por Moneo en Can Ribas (bodegaribas.com)