Un verano en casa

Los días se alargan, las noches se acortan, nuestra casa se transforma y cambiamos el armario, y preparamos nuestra piel; hacemos maletas y hasta modificamos nuestra alimentación… Por qué no preparar nuestra casa para el verano.

No son necesarios muchos cambios ni grandes inversiones, no hace falta realizar grandes obras ni cambiar muebles, bastará seguir unas sencillas pautas.

En primer lugar es necesario retirar las telas pesadas y oscuras. Guardar la lana y los tejidos gruesos y dar paso a los algodones y a los linos, tejidos frescos y vaporosos. Colocar una funda en el sofá o en las sillas de comedor en tejidos naturales y ligeros, te proporcionará una sensación fresca al contacto con la piel, al igual que las cortinas de gasa o de lino.

Los colores también cambian. La paleta invernal deja paso a la gama de los blancos y crudos que reflejan la luz y no acumulan calor; los colores suaves y delicados crean ambientes tranquilos y frescos. Atrévete también con los colores vivos, transmiten alegría e irradian vitalidad, turquesas, azules índigos, verdes, aguamarinas. Colores por antonomasia del verano mediterráneo…Tanto en cojines, fundas de sofá como en cortinas, los textiles multiplican las posibilidades; nuestra casa parecerá otra.

Los colores también cambian. La paleta invernal deja paso a la gama de los blancos y crudos que reflejan la luz y no acumulan calor; los colores suaves y delicados crean ambientes tranquilos y frescos.

Dirige la atención a las ventanas, a la luz, llena la parte más soleada de naturaleza, con plantas verdes y románticas flores, reparte pequeños ramos en jarrones sencillos. Las plantas son decorativas, aportan color, pero también renuevan el aire y regalan frescor y alegría.

Alfombras de algodón o de fibras vegetales son opciones interesantes para vestir los suelos estivales por su capacidad de reducir la sensación de calor.

Elementos decorativos que evocan el mar, colores que nos recuerdan las vacaciones, una caracola, una rama encontrada en la playa, una vela…, arena … La naturaleza es la mejor fuente de inspiración.

En verano aligerar el espacio se convierte casi en una necesidad, conseguir ambientes visualmente limpios y ligeros fomentará la creación de una atmósfera mucho más desahogada y fresca, nuestra casa reflejará la alegría estival, un auténtico oasis para nuestros sentidos, fresca, ligera, luminosa.