La casa saludable

Por Tania Compte

La luz natural, que regula nuestros ritmos circadianos, sujetos a la claridad y la oscuridad, es la piedra angular del diseño saludable. Abrir una casa a la luz natural tiene un impacto directo en nuestra sensación de satisfacción con el espacio sin comprometer el confort térmico y acústico ya que un correcto aislamiento ha de ser prioritario, para tener interiores tranquilos y silenciosos así como ambientes limpios y sin radiación, a través de sistemas de renovación del aire automatizados, que optimizan el aire que entra del exterior y zonas habilitadas para los aparatos electrónicos (móviles, ordenadores, wifi…)

Los materiales que “visten” tu casa también influyen en el grado de confort, apuesta por materiales naturales, sostenibles y renovables; cerámica, terrazo, bambú, madera, piedra natural… Elige tejidos ecológicos y reciclables de fibras naturales como linos, lanas, yute… cálidos, personales, saludables y respetuosos con el medio ambiente.

El sentimiento de pertenencia a un espacio está estrechamente ligado al apego que sentimos por los objetos y los recuerdos que nos acompañan, rodearnos de cosas agradables nos hace sentir más cómodos y confortables, pero no basta con arroparnos de elementos evocadores, más allá de tener una relación directa con la practicidad y la paz interior, es el orden el que nos ayuda a crear un equilibrio visual y contribuye a la armonía del espacio. Pocas cosas reconfortan tanto como entrar en una habitación en la que todos los elementos están donde deben estar.

A nivel emocional, la noción de sentirse en casa está conectada con cinco sentimientos; privacidad, seguridad, confort, autonomía y pertenencia, para conjugar esto cinco verbos necesitamos, luz natural, confort térmico, materiales naturales y sostenibles, minimalismo, orden y verde mucho verde, así la arquitectura del bienestar se convierte en una necesidad para conseguir un entorno confortable, sostenible que genere armonía, paz y sobretodo, salud.