La casa perfecta

En un momento dónde la casa ha recobrado su papel protagonista, dónde nos ha servido de refugio y se ha transformado en oficina, colegio, cine, restaurante… dónde hemos descubierto sus virtudes y sus carencias, definir la casa perfecta es más que nunca un desafío. Existen tantas casas ideales como personas, esa es la magia, una casa debe ser original, única, auténtica, personal e intransferible, pero es cierto que existen una serie de parámetros objetivos, necesarios para conseguir esa “perfección”.

La casa de nuestros sueños es, ante todo, la que se ajusta como un guante a nuestros gustos y necesidades. Paradójicamente, las mejores casas son aquellas que nunca están “acabadas”, que siempre están en permanente mutación, porque así es nuestra vida: un cambio constante. Los mejores objetos, materiales y colores son aquellos que saben acompañarnos en cualquier espacio y en cualquier momento de nuestra existencia.

Los mejores objetos, materiales y colores son aquellos que saben acompañarnos en cualquier espacio y en cualquier momento de nuestra existencia

Es importante que nuestra casa adopte la mejor orientación según su ubicación para aprovechar al máximo los rayos del sol. La luz natural es fuente inagotable de bienestar y eficiencia energética, conseguiremos multiplicar sus efectos recurriendo a materiales, acabados y texturas que la reflejen, eliminando barreras visuales y unificando estancias.
Los materiales aislantes juegan un papel determinante en la regulación óptima de la temperatura. En invierno evitan que el calor se escape y en verano que las altas temperaturas calienten el interior. Maderas macizas, piedras y tejidos naturales, colores neutros, bálsamos térmicos que intensifican la sensación de confort.

Construir a favor del paisaje, nunca a sus espaldas. Nuestra climatología facilita una vida volcada al exterior, y nada resulta más agradable que reproducir esa fluidez espacial a través de patios, terrazas, jardines y porches, con materiales y colores que formen parte de ese exterior.

Prestar atención a la calidad, planificar y prescindir, establecer una unidad decorativa y de materiales, potenciar la luminosidad, organizar y primar la versatilidad de los espacios son claves sobre las que asentar una decoración duradera, una casa a tu medida.

Nuestra casa perfecta goza de un ambiente saludable, con un buen aislamiento que potencia su confort, establece una continuidad con el paisaje, una pervivencia en el tiempo y se abre a la luz natural pero lo más importante es que es personal, es intransferible, es tu casa perfecta.