Con naturalidad

En estos días de actividad frenética, tecnología, comunicación virtual y low cost, la simplicidad es el mayor acierto. Y surge, como no podía ser de otra forma, una tendencia “slow”, que se afianza en el espacio doméstico devolviéndonos el calor de la vida sencilla, acercándonos a la naturaleza y a la artesanía, intentado recuperar la esencia de las cosas.

Por Tania Compte
Ese revulsivo surge de la necesidad de rodearnos en la intimidad de nuestro hogar de todo aquello que nos aporta calidez: las maderas sin tratar, los tejidos naturales, cerámicas trabajadas a mano, formas orgánicas… colores y texturas que nos evocan la tierra y su paisaje.

Los materiales de naturaleza honesta generan casas confortables y cálidas que mejoran con el paso del tiempo. Refugios construidos desde el cariño para el disfrute de la vida en cuerpo y alma.

Materiales naturales, objetos antiguos y artesanales pasan a formar parte de nuestra decoración como si fueran mensajes que nos recuerdan de dónde venimos, en un intento por recuperar el alma de la naturaleza primigenia. Superficies blancas, texturas que reflejan materiales de la naturaleza, jabones artesanales, mantas hechas a mano… el lujo de unas sábanas de lino, reciclar muebles rústicos. Elementos todos ellos que aportan calidez y permiten crear ambientes muy personales. Tonos crudos, maderas envejecidas, lana virgen, porcelanas y tejidos naturales nos describen una atmósfera pura, austera y en paz.

Los materiales de naturaleza honesta generan casas confortables y cálidas que mejoran con el paso del tiempo. Refugios construidos desde el cariño para el disfrute de la vida en cuerpo y alma.